Se trata de un fondo de renta variable global con un claro sesgo hacia compañías de estilo crecimiento de mediana y gran capitalización. Este producto cuenta con una cartera diversificada, compuesta por una media de entre 100 y 150 compañías. Su construcción está basada principalmente en la selección de los mejores valores. Por este motivo, su exposición sectorial y geográfica está fuertemente marcada por el resultado de un estilo puramente bottom up. Para el análisis y selección de compañías, la responsable de gestión, Brenda Reed, se apoya en un extenso grupo de analistas y gestores de portfolios de la casa especializados geográficamente, a la vez que mantiene reuniones periódicas con los equipos directivos de las empresas objeto de estudio.
Aunque históricamente el fondo ha tenido una clara vocación en compañías con alto potencial de crecimiento, durante los momentos más complicados de la crisis la gestora optó por enfocar la cartera hacia compañías que presentasen una oportunidad clara por su valoración, motivada por la venta indiscriminada de los activos de renta variable. Esta situación se ha ido corrigiendo progresivamente. La divisa no es gestionada de manera activa debido a que su exposición viene marcada por la selección de compañías. El fondo tiene un control diario de riesgo con el fin de asegurarse de que el impacto en la cartera no es desproporcionado.
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